Cotidianas... JOAQUÍN Y LOS METEORITOS

 

                Joaquín tenía cinco años.

                Una noche de otoño se encontraba durmiendo en Buenos Aires. A la medianoche se levantó y se dirigió a la habitación de su madre. La despertó y le dijo:

                —¡Papá está viendo meteoritos!

                —Es un sueño, Joaco —le respondió su mamá—. Volvé a acostarte…

                —¡No! ¡Papá está viendo meteoritos ahora mismo!!!

Para aplacar su ansiedad me llamaron por teléfono.

 

                Me quedé atónito al atender. Se festejaba el cumpleaños de la ciudad de Bariloche, y yo me encontraba -en ese preciso instante- mirando fuegos artificiales sobre el lago Nahuel Huapi.


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