LA ÚLTIMA BATALLA
La contienda
había sido encarnizada. Los muertos se contaban por millares, incluyendo ambos
bandos, pero si no fuera por la llegada salvadora de la Legión Nocturna —con su
valiente Capitán— los hombres habrían sido masacrados.
El
combate comenzó a favor de los vampiros. Cayeron en mitad de la noche sobre la
ciudad dormida. Habían acudido absolutamente todos, decididos a jugarse su
destino en una batalla final. Ningún espía se había percatado de semejante
organización. Los vigías no llegaron a dar la alarma. Aparecieron camuflados
por la noche, con una insaciable sed de venganza. Sabían muy bien que estaban
perdiendo la guerra, por ello tomaron su decisión fatal, mal calculada.
La
Legión Nocturna arrasó desde el flanco oeste, como un rayo entre las sombras.
Estaba conformada por los mejores guerreros: los más entrenados, los más bravos
y corajudos, y los que sabían manejar mejor el arte de las armas. Cobraron
renombre apenas comenzó a conducirlos el valiente Capitán, con sus tácticas
impredecibles y su forma de ser y de pelear que tantos triunfos les trajo.
Se aproximaba
el alba y los hombres iban ultimando a sus enemigos heridos. Los vampiros
estarían extinguidos esa misma noche. Por cada moribundo que encontraban
gritaban unas frases cargadas de obscenidades, repetitivas como un mantra. Luego
le clavaban una estaca de madera en el corazón y le cortaban la cabeza.
Encendieron
varios fuegos. En algunos los soldados cantaban y se emborrachaban abrazados,
bebiendo de barriles de vino en dudoso estado.
Mucho
ruido se escuchaba alrededor del Castillo. Los gritos atroces de los heridos
llenaban la oscuridad de pesadumbre. Algunos serían amputados esa misma noche.
Otros cauterizaban sus heridas con dagas al rojo vivo. Se veía la gente pasar
caminando, cantando, con una algarabía que hacía mucho tiempo no se sentía.
La
legión Nocturna gritó unos “¡hurras!” a su aguerrido Capitán y pidieron permiso
para divertirse. Los esperaban mujeres que siempre seguían a los mercenarios,
un día atrás, en su campamento, para poder trabajar y obtener ganancias del
botín de cada enfrentamiento.
Se
escuchaban unos violines tocar marchas y valses para que la gente se divierta y
baile frenéticamente. Nada mejor que la liberación total del cuerpo y la mente
después del fragor de una batalla.
—¡Capitán!
¡Entremos al Castillo! Nos espera un gran festejo—le dijo el segundo al mando.
—No. Me
quedaré aquí afuera a ver el amanecer. Un nuevo mundo nace hoy y quiero ser
testigo.
El Capitán
de la Legión Nocturna se quedó solo, reflexionando. Clavó su espada en una
piedra dejándola de pie hacia el sol naciente. Leyó nuevamente las palabras
grabadas en su empuñadura. Una sonrisa se dibujó en sus labios. Sabía que su
traición había llegado “al final de los finales”. Los vampiros fueron
exterminados en su totalidad y comenzaba la era de los hombres.
No dejó de sonreír cuando un sol rojo asomó por el horizonte mientras su cuerpo se iba quemando y desintegrando lentamente…

buena ilustración!
ResponderBorrarClaroooo. Excelente ilustradora!!! Abolutamente recomendable!
Borrardualheadgamesstudio@gmail.com
ResponderBorrarSimplemente brutal.
Me dejas con la boca abierta.
Deseoso de haber conocido más de la vida del capitán.
jaja Muchisimas gracias!!!
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