Atardece en el lago,
me sumerge en un éter
que se siente
como el toque de un
mago
que me vuelve
consciente,
espectador de un
milagro reciente.
Cuando el sol se ha
dormido,
grabando en mi retina
este momento,
yo descubro que he
sido
testigo soñoliento
de un poder que domina
lo que siento.
es la magia de la poesía. Es el poder que te hace ver las cosas diferente primo. Seguí derramándolo en las letras.
ResponderBorrarGracias Daniel!! Y eso que cuesta amoldarse a las estructuras antiguas
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