En estos tiempos turbulentos
en que nos carcomen la cabeza,
deambulo por la vida observando,
buscando las verdades que intento reconocer.
Demasiados embusteros para tragarse lo que dicen,
saturado de realidad, de gente que habla sin saber.
Las palabras se repiten, los hechos no son lo que parecen.
Demasiada oscuridad…
Reviso una vez más mi alrededor
y veo a mis amigos, ellos siempre están…
Son tan humanos, simples, verdaderos,
no carecen de pasión,
entienden cada gesto, cada palabra, cada sueño frustrado,
no necesitan explicaciones ni excusas,
no toleran justificaciones tontas,
van al hueso, en la sonrisa y en la lágrima.
¡¿Qué puede haber más reconfortante que la confianza total
al saber -en la angustia de una caída- que esos brazos
siempre están?!
No nos sobra el pasado, lo llevamos a rastras, sin pesadez,
con recuerdos que nos hacen reír a carcajadas.
Hemos compartido atardeceres, noches bajo las estrellas,
hemos subido montañas, hemos cantado desafinados,
hemos reído y llorado juntos, hemos fracasado,
hemos creído en los mismos errores y compartido distintos aciertos.
Sabemos lo que no decimos y lo que callamos gritando,
no tenemos ni siquiera que recordarnos lo que somos
o dejamos de ser.
Les adeudo lo imposible, lo que nunca lograremos…
Si en algo sé fehacientemente que no he fallado
es en la elección de mis amigos.
Bello. La nostalgia siempre como pluma.
ResponderBorrarEs que las reflexiones te llevan por esos caminos.
BorrarMe dejas ser tu amiga además de ser tu prima y hermana?
ResponderBorrarjaja deberé adivinar... no sale tu nombre.
Borrar