ANTES DE LOS 40
Quiero suponer que el paraíso huele a madera quemada,
a vino tinto,
a ruido de agua corriendo.
Huele a amigos, a risas,
a miradas de mujer.
Debe oler a páginas amarillas y a humedad,
a mañana de domingo,
a lo hecho.
Debe oler a pez, a mar, a nieve,
a canción de cuna,
a negarse porque si,
a perfume,
a espaldas sin corpiño.
El paraíso debe ser eso.
Debería ser el amor
una cama llena de nosotros y ventilada,
un poema, un café, un beso en el cuello.
Debe ser todo eso y más…
Lo que no es paraíso, es el recuerdo
de lo que no dice esta tinta.
Patricio García
Comentarios
Publicar un comentario