ATARDECIÉNDOME
Damián golpeaba todo el día el banco de la escuela. ¡Qué
bien la pasábamos con Damián! Ahora toca profesionalmente. Además de músico es
profesor, claro, enseña música, ya se notaba de chico que le gustaba demasiado.
¿Eso que se escucha es un trueno? Si acá no hay truenos. ¡Ah! Están detonando
en el cerro para que no haya avalanchas. ¿Por qué me habrá mirado así ella?
Creo que está de mal humor. ¡Cómo retaba la maestra a Damián cuando golpeaba
sin parar! Jaja. Nos reíamos mucho. ¿Hay olor a empanada? Sí. Eso. Ella está
haciendo empanadas. Espero que sean de carne. Ella sabe que son mis preferidas,
pero como está de mal humor no voy a preguntarle. ¡Qué ricas empanadas hace!
¿Quién habrá inventado la empanada? Mirá que envolver con masa distintos
ingredientes y que quede siempre rico… eso sí que fue un buen invento. De
verdad. ¿Quién habrá inventado la empanada? Tendría que googlearlo. No, mejor
no. Antes discutíamos a rabiar. Las discusiones no tenían final. Ahora siempre
hay uno que googlea y todos le damos la razón. ¿De dónde sacamos que en google
está toda la verdad? Me gustaban esas discusiones. A veces eran muy absurdas. ¡Qué
silencio! No la escucho en la cocina. ¿Seguirá de mal humor? Me parece que me
ignora. Y yo sentado acá en el balcón como un gil esperando que ella pase. ¿Qué
pretendo? ¿Que me diga si está enojada o no? No me importa. Bueno, sí me
importa. No quiero que se ponga mal por tonterías. Ya sé, ya sé. Tal vez no son
tonterías para ella. Ese picaflor ya pasó dos veces delante de mí. ¿Será verdad
que son guardianes del tiempo? Me gusta la expresión… pero la verdad, la pura
verdad, no entiendo bien que significa guardián del tiempo. Bueno, dicen que en
su cuerpo pueden guardar pasado, presente y futuro. No sé. No creo en eso. El
tiempo para mí no es una línea como dicen. Creo que el tiempo es circular. Me
lo imagino más bien espiralado. ¡Cómo me gusta el atardecer! Otra vez el
colibrí. Pucha. ¡Es el mismo! Bah. No sé. Son todos iguales. Ahí está otra vez
ese olor. ¡Síííííí! Está haciendo empanadas. Me encantan. Se le apagó el
horno. Ahora va a putear. Tengo un hambre que puedo comerme una docena solo.
Mejor me como una fruta antes para no llegar desesperado a la cena. Cierto que
nos daban frutas de postre de chico. Igual yo las odiaba. Ahora me encantan.
¿Será eso envejecer? ¿Que me empiezan a gustar de verdad las frutas y verduras?
Adiviné. ¡Ahí puteó! Jaja. ¿La ayudo? Mejor ni me meto a ver si la ligo yo.
¡Oh! ¡Qué color ese cielo! No lo puedo creer. Puedo beberme miles de estos
atardeceres. Todos lo saben, es mi momento preferido del día. Debería tomarme
un whisky a esta hora. No me va a hacer mal un poquito. Hace mil que no tomo.
Ella me va a decir que me cuide el hígado. ¡Otra vez ese olor a empanadas! ¡Es
mortal! Qué bien, pudo prender el horno. No tuve que ir. Otro colibrí. Tres
juntos, che. ¡Qué raro! Ella dice que juegan, para mí se están peleando. Ese
bebedero no me convence. Al final es agua con azúcar, muy artificial. Prefiero
que no la tomen. Son adictos. No paran. Ya empezó a refrescar. Demasiado
rápido. ¿Por que no me traje un buzo? Ni ganas de bajar a buscarlo. ¡Qué lindo
quedó el balcón! Fue una buena idea. Ella tiene siempre buenas ideas. Desde acá
me puedo ver todos los atardeceres que quiera. El balcón da justo al oeste.
¿Cómo viví tanto tiempo sin disfrutar de estas cosas? ¿Cómo viví sin poder ver
el cielo? No sé si tomarme un whisky en serio. En realidad, no tiene nada que
ver. Hace un ratito me tomé un café con leche y me comí un pan con mermelada.
¡Qué linda es! ¡Qué flojo soy! Ella pasa y me regala una sonrisa y a mí se me
ilumina el alma. Bueno, me quedo tranquilo. Ahora sé que no está enojada en
absoluto. Tendrían que ser más largos los atardeceres. Apenas se vaya el sol
entro de nuevo a casa.
Por todos los cielos o por el cielo, si es que existe uno. Darío, con cada uno tus relatos me quedo boquiabierto. Eres un crack che.
ResponderBorrarEso está demasiado exagerado! jajaja. Igual se agradece la caricia al alma!
BorrarBellísimo, nuevamente me llevás hasta tu casa sin estar ahí. Me imaginé cada cosa, los gestos, el aleteo, el sol retirándose. "Cómo viví tanto tiempo sin disfrutar de estas cosas", tal vez esa sea parte de la edad, descubrir esos pequeños regalos, esa ventana del tiempo que nos regalan... tal vez los colibríes. Gracias Dari, hermoso viaje nuevamente. Letras con alas
ResponderBorrarEsta impregnado de sensaciones. La idea era mostrar más que contar.
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