De pequeño creía que la magia era un poder que hacía
desaparecer objetos y volverlos a materializar.
De joven, comencé a creer que sería algo mucho más
sofisticado, con resultados sobrenaturales.
Llegué a la adultez y me convencí de que la magia no existía.
El mundo era un sitio chato y conocido, sin misterios. Entonces quedó relegada
a series y películas.
Sin embargo, la madurez me demostró que hay una poderosa
magia…
en las montañas rosadas del amanecer,
en el vuelo del colibrí,
en el grito de los pichones cuando piden comida desde sus
nidos,
en el azul espejado del lago,
en la red micelial del bosque,
en el crepitar del fuego mientras nos calienta,
en el rojo intenso del atardecer,
en el recuerdo imborrable de quienes amamos intensamente,
en cada madera, clavada con esfuerzo, para construir nuestro
hogar,
en sus ojos, cuando me mira y me ve,
en el pequeño abrazo,
en el beso cotidiano de los «buenos días»,
en la música que acompaña y sana,
en las palabras que tejemos y compartimos día a día.
En definitiva, la magia nos rodea por completo, solo es
cuestión de estar un poco más atentos…
En la sonrisa de un niño y en el hola de un amigo.
ResponderBorrarFelicidades Darío.
Claro que si!!!!
BorrarSi habremos descubierto magia en la música de chicos. Hermoso Dari, nuevamente pinceladas de poesía
ResponderBorrarSolo intentos jajaja
BorrarEn cada momento de angustia y felicidad, porque es la escencia de la vida...
ResponderBorrarSolo una gran persona podría escribir algo tan hermoso. Felicidades...
Uff. Millones de gracias!!
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