A nadie le gustó estar encerrado. Soy
consciente que no salimos de la pandemia, que salimos con la pandemia.
El covid-19 nos lastimó de adentro
hacia afuera, solo que me costó darme cuenta. La ola fue más grande que
nuestras fuerzas. Se llevó un gran pedazo de mi vida: un esfuerzo abrumador
para volver a empezar, noches y noches de insomnio para resolver qué hacer,
miedos, culpas, vértigos, mi vieja… La necesidad de darle sentido a su muerte
me reveló lo que no veía en el cotidiano fluir de mi vida:
que los sistemas fallan, se quiebran,
sean cuales sean
que necesitamos «personas»
que valemos por lo que somos aun
creyendo que ya lo sabemos
que pareciera que nada ni nadie podrá
cambiar el rumbo que ha tomado nuestra sociedad
que la codicia siempre será superior
a cualquier tragedia humana
que la ciencia también debería
cambiar mucho y que, por lo menos, deberíamos dejar de endiosarla
que la pregunta de todos los días al
despertarme sigue siendo «¿qué querés?»
que la lucha es cotidiana y contra
uno mismo
y que, aquí dentro, a pesar de todo,
uno se está volviendo más fuerte...

Y que somos más fuertes cuando estamos juntos....te quiero primo!!
ResponderBorrarNo existe la menor duda!
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