El
tiempo corre y destruye todo. Hemos sido testigos de eso en demasiadas
ocasiones. A veces lo hace lentamente; otras, en un chispazo. Parece que nada puede
escapar a su poder abrumador. Sin embargo, no ha podido tocar a los pibes de la
secundaria.
Son
cincuentones, sí. Están viejos y panzones, les falta cabello o lo llevan emblanquecido,
tienen sus mañas, protestan, cada uno arrastra sus problemas individuales, pero
siguen siendo los pibes de la secundaria.
Nos
encontramos —aun después de mucho tiempo sin vernos— para constatar que nada ha
cambiado, que seguimos estando en el mismo sitio, porque podemos compartir
nuestra esencia, estar completos, burlarnos del mundo y de la muerte por un
rato. Tenemos nuestras diferencias, claro. Vivimos lejos, somos distintos,
profesionales, hombres de negocios, trabajadores, padres de familia, y
numerosas cosas más. Pero al sentarnos alrededor de la mesa seguimos siendo los
mismos pibes, con la sonrisa resplandeciente, con la mirada cómplice, con la
mano en el hombro siempre dispuesta.
Basta
un mísero recuerdo de la adolescencia o un solo comentario para disparar un
sinfín de emociones, un río de carcajadas, un pacto profundo de congelar esos
momentos hasta el final.
Hablamos
más de dolores del cuerpo que de deportes, cantamos desafinados, jugamos a las
cartas, caminamos sin rumbo ni objetivos, pasamos las horas sin nada que hacer,
la sola compañía llena los huecos que llevamos en el alma.
El
tiempo sigue corriendo y destruye todo, pero a la amistad en su estado puro, a
esa, aún no puede alcanzarla…

Celebrar la vida, que no es mas que un puñado de momentos , algunos plagados de ese tesoro esquivo llamado felicidad.
ResponderBorrarQue palabras certeras! Gracias!!!
BorrarQué lindo compartir Darío, claramente lograron trascender en el tiempo. Brindo por eso. 🤗
ResponderBorrarClaro que sí, es maravilloso!
Borrarqué buen final, justo iba a decirte mientras lo leía de lo duro de que el tiempo destruye todo pero me pusiste el moño con la última oración.
ResponderBorrary sí, coincidimos es esas cosas!
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