Nadie pidió nacer. Sin embargo, aquí
estamos, intentando despuntar una verdad a medias.
Una vez pregunté —en una noche de
búsquedas— cómo fue que decidieron traerme a este mundo. Mis padres me contaron
que me buscaron durante más de una semana, sin descanso, para estar seguros de
mi llegada. Sentir que mi arribo fue deseado hasta el extremo me llenó de
alegría. Eso no significa nada importante, en realidad, pero suaviza mis
interrogantes. ¡Qué le voy a hacer! Siempre fui un preguntonto.
Desde ese día, sé que busco la nota
que vine a tocar…
Aún no sé bien si somos el guionista
o el actor, a veces hasta pienso que solo somos meros espectadores. Quizás
seamos una mezcla de todos ellos. Está claro que un relato tiene una
interpretación del escritor y cientos de interpretaciones de sus lectores.
Vine a buscar sin descanso, a
indagar, a investigar y a dejar miles de cosas inconclusas.
Vine a trabajar duro por aquello que
amo.
Vine a echar raíces donde me quede
cómodo, donde me sienta completo, donde la vida me arda por dentro.
Vine a ser primavera, por eso sé que
debo pasar por todo este invierno, con paciencia.
Vine a deleitar mis profundidades en
este sitio, a gozar de los encuentros, a aprender, a enmendar mis errores, a
indemnizar a aquellos que lastimé.
Vine a ser la luz que emana de mis
coincidencias.
Vine a ser poesía, dueña de mis
cavilaciones, de mi sed insaciable, de mis toscas palabras que atraviesan el
infinito como flechas disparadas a la nada.
Vine a ser música. Un rato en una
canción la vida deja de doler un poco. Se puede descarnar por un momento sin
perder la cordura.
Todavía busco la nota que vine a
tocar y, mientras busco, voy probando por todo el encordado.

Muy bueno Darío
ResponderBorrarmuchas gracias!
BorrarQue grande Darío, nunca desentona, un oasis en nuestras vidas!!!
ResponderBorrarPff hermoso eso!
BorrarAmigo mío quedó encantado con tu narrativa.
ResponderBorrarSabes que es mutuo!
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