LOS RACIONALES (EXTREMADAMENTE RACIONALES)
Nombran todo y todo clasifican,
desaprenden, discurren, domestican.
Se enhiestan día y noche, y no quitan
sus ganas de engullir lo que ameritan.
Se cansan, en rutinas se marchitan.
Se juzgan, entre ellos se critican,
y mirándose al espejo se acreditan
los valores que ellos mismos se publican.
Condenan al dichoso, le dedican
su sangre y su veneno, y le indican
que lo justo y valedero es lo que imitan
de los sabios que entre ellos se adjudican.
Proponen, discuten, dosifican
la verdad que en porciones regurgitan.
Si lo logran, contradicen y lo gritan
a los vientos que ellos solos pronostican.
Así nacen, así viven, no precisan
ningún cambio ni emociones. Si obligan
a uno de ellos a crecer lo despistan.
Y así mueren, sin sentir, no necesitan.
Yo, que fui uno de ellos, lo confirmo.

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