CERRANDO EL CICLO
Ya me desangré,
ya me despedí,
ya
perdoné, ya agradecí.
Viví
apresurado y me agoté en el sprint final
¿por qué
sentir este abandono?
dejarte ir,
decir adiós, aprender a soltar…
Lo
cotidiano es más poderoso que lo esencial,
cuesta mucho
más de lo que uno supone,
comprender
que algo se acabó no es desvalorizarlo,
y aceptarlo
no significa estar de acuerdo,
ninguna
prueba es suficiente
—siempre
fui demasiado escéptico—.
No me quedaré
aferrado a lo no resuelto
validando
mi dolor
ni envenenándonos
por no expresarlo.
Continuaré,
con todo
lo que no pude ser,
lo que
intenté —en vano—
y lo que
elegí no hacer.
Dejaste la
tierra abonada
para que puedan
crecer cosas nuevas.
Sembraré.
Sé que no obtendré
todas las respuestas,
sé que
cambiaré de nuevo las preguntas.
Seguir
adelante,
acomodar de
una vez por todas
este
torbellino de sensaciones,
darme
cuenta que hay heridas más antiguas
que no
estaban bien cerradas,
evocar los mejores momentos
y prestar
atención a lo que está fuera de mi vista.
Contribuiste
a que me convirtiera en quien deseaba ser,
sería un
tonto si después de haber vivido lo que viví
no aprendiera
lo que tengo que aprender.

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