LOS ABISMOS DEL SER
Narrador
de historias descarriadas,
prisionero
de apuradas decisiones.
Exploro
mundos remotos e infinitos
—las
palabras son brújulas inciertas—.
Mi razón se
estremece al escuchar
el rugido
feroz que habita mi interior.
Esfuerzos
estériles, escombros del dolor,
años dilapidados
por evitar mi oscuridad.
Fronteras
de esperanzas mínimas,
confrontando
la finitud ineludible.
El artificio
para mitigar mi miedo falló
al cotejar
mis notas con la realidad.
Sé que soy
la suma de lo vivido
lo
diminuto tocando lo descomunal.
Indago en
mi tristeza sin temor ni zozobra,
—ser frágil
y desgastado es inevitable—.
No me
marchitaré en los caminos no tomados,
elegí
seguir danzando en esta piedra azul.
Aprendiz
de poeta, pintor de emociones,
donde lo efímero
se funde con lo eterno.
Las ideas extraviadas
encuentran refugio
en
semillas dormidas, en almas despiertas.
Errante y
apasionado, desafío las sombras,
buscando
un haz de luz en recovecos oscuros.
Soy fruto
de dones heredados,
la savia
de enseñanzas compartidas,
eco resonante
de los que ya se han ido.
Sé que
nunca encajaré en mi biografía.
Puedo pedir
perdón por mis acciones,
pero jamás
renunciar a lo que soy.

Comentarios
Publicar un comentario