TOMA DE CONCIENCIA
Camino por
las brasas,
no temo
quemarme,
es
cuestión de no pensar,
de volar y
de creerlo,
¿o no es
así?
El tiempo
es una excusa,
jamás supo
detenerme,
nadie conoce
el secreto,
solo hay
que seguir corriendo
y olvidar.
Tengo un
escondite,
pero está
tan lejos,
es
imposible llegar.
Una mano
me golpea
y la otra
me acaricia.
El sendero
en la penumbra.
El
silencio es mi enemigo,
no vale la
pena pelear,
es tan débil
que no sabe
que nunca
aprendí a llorar,
—no me
escuchó—.
Bailo
sobre la tumba
de un
pobre desconocido,
y un
curioso que me grita
que estoy
loco o que estoy vivo,
¿o no es
así?
Tengo un
gran tesoro
—nunca
quise conseguirlo—
pesa tanto
sobre mis hombros.
Una
lágrima que brilla
es espejo
de sonrisas.
El sendero
se esclarece.

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