LLEVO

LLEVO

 

Llevo a rastras el estandarte del insomnio,

la danza de las letras a las cinco de la mañana,

el levantón de las seis, la frustración de las siete,

el desayuno de las ocho y el cansancio por delante.

 

Llevo un «te quiero para mí» tatuado en mis latidos,

el pelo de plata, los recuerdos de oro,

tres forajidos que iluminan mis días,

múltiples ausentes que merodean mis noches.

 

Llevo un hogar que se parece a una cabaña,

un bosque, un lago, una montaña nevada,

un sendero que se transita de ida y de vuelta,

un camino elegido, un acto de rebeldía.

 

Llevo las preguntas que fingí haberme hecho

—somos ignorantes de nosotros mismos—,

llevo las respuestas en las alforjas del olvido,

en un mundo delirante, los locos encajamos.

 

Llevo corrompidas casi todas mis memorias,

—ayuda a aliviar el ardor de la penumbra—,

nunca apagué el interruptor de la empatía,

sigo cargando el dolor que me corresponde.

 

Llevo un inventario de todo lo que llevo

no hago más listados de lo que me falta.

Llevo lo que quiero, sé lo que no quiero,

la rutina con bozal, la paz firmada con la vida.

Comentarios

  1. LLEVO, CUANTO LLEVAMOS EN ESTA VIDA.
    ALGUNAS COSAS SE PIERDEN, OTRAS SE TRANSFORMAN
    PERO SIEMPRE LLEVAMOS.
    La necesidad de escribir es poder y querer enviar mensajes de vida, mensajes de paz, también siento que nos acercamos al otro comprendiendo su dolor y sus pérdidas. Uno no se siente vivo si no escribe. Otros si no pintan, otros con la música. Todo lo que es arte nos sublima. Nos pone en una dimensión en la cual podemos trasmitir verdades. Gracias por su poema.

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