PROTOCOLO

                   PROTOCOLO

Camina descalzo sobre los pedazos rotos del ayer.

Siente la textura de cada cicatriz como testimonio de resistencia,

—una lección escrita en las líneas de nuestra piel—,

no temas a las grietas, en ellas germina la fortaleza.

Aprende a amar tus fragmentos, la totalidad no reside en una perfección ilusoria.

Cultiva un jardín dentro tuyo, riega la paciencia para resistir las sequías emocionales.

Abraza la soledad, está llena de oportunidades y hallazgos.

No temas al silencio, allí resuenan las palabras más profundas; susurran ciertas verdades que solo se escuchan cuando se desvanece el ruido del mundo.

Sumérgete en el océano de la reflexión, deja que las olas del entendimiento acaricien las playas del ser.

Enciende una vela a la gratitud, permite que su ínfima luz ilumine los rincones oscuros de la existencia.

Aprende a encontrar belleza en los detalles pequeños, son un simple consuelo para los días grises.

Busca refugio en la poesía. Los versos danzan en nuestras mentes como mariposas de palabras.

Y si, pese a todo, no puedes cumplir el protocolo, simplemente llámame.

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