TREINTA AÑOS NO ES NADA

         TREINTA AÑOS NO ES NADA

Treinta años, un océano de tiempo,

los recuerdos, olas que arrullan,

susurros viejos que hablan de ayer,

de viajes en micro, de noches largas,

de nudos en la garganta,

de salamines y quesos

—de los comprados y los no comprados para hacer rabiar—

de labios hinchados por abejorros,

de pantalones de campo y camisas leñadoras,

de pañuelos en el cuello para cuidar la voz rasposa

de gárgaras con tachuelas,

de cansancios que agradan.

 

Fuimos cometas en cielos de juventud,

testigos fieles de días de gloria

y de caídas que dolieron,

el mundo parecía tan ancho, tan lleno,

un libro en blanco esperando ser escrito,

y… ¡mierda, si lo escribimos!

¡Cuántos atardeceres vimos! ¡cuántas salidas del sol!

encontramos siempre refugio,

puerto seguro en tormentas de vida,

risas repartidas, abrazos sinceros,

un hilo de oro en la trama del tiempo,

historias que no pueden olvidarse.

 

Jugamos a ser héroes en mundos inventados,

y la verdadera hazaña fue crecer

sin perder la esencia, sin traicionar lo de adentro.

Las estaciones pasaron, los días seguirán corriendo,

y estaremos siempre en el mismo lugar,

el pelo más blanco, palabras y silencios,

charlas interminables con un vino cómplice,

senderos marcados por huellas gemelas.

Treinta años, y cada uno es un verso,

un reflejo de lo que fuimos, un eco de lo construido,

¡qué treinta años no es nada, carajo!

¡habrá que forjar otros treinta más!

 

 

Comentarios

  1. Me encantó Dario, si vamos por 30 más y luego me conformó con otros 20. Un abrazo saludos

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  2. Vamos Dari. Buenísimo. Aunque los treinta te quedarin cortos. A forjar mas poemas vividos

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