DESPUÉS DEL CREPÚSCULO
Me moriré en el sur, en la montaña,
me iré ebrio de atardeceres.
Dejaré inconclusos todos los proyectos,
pero no moriré de amor.
Quedará mi huella un corto tiempo entre los míos,
y la clara evocación de que fui feliz.
Luego
rumbearé hacia el olvido,
sé que, al final,
el secreto no está en unirse a algo,
si no en convertirse en ello.
Me llevaré un torrente de sensaciones
que a lo largo del camino
desbocaron mi corazón:
la compañía silenciosa de papá,
las manos arrugadas de la abuela,
la mirada penetrante de mamá,
el sublime romance de un amor verdadero,
imposible de explicar,
y esos tres forajidos que uno llama hijos.
Los ocasos que he bebido, implacables,
el silencio de la nevada,
el canto agudo del chimango,
el aroma de las retamas en primavera,
la luz entrecortada del bosque,
las excusas que inventé para seguir,
los amigos en los dedos de una mano,
las montañas que escalé,
los miedos que tuve que enfrentar,
los dolores que compartí,
las melodías que sostuvieron mi escasa cordura,
y todas las palabras que jamás pude ordenar
en un intento de poema.
Mu
ResponderBorrarJaja
BorrarPerdón se me cortó el mensaje. "No unirse sino ser". Muy bueno. A seguir buscando palabras cumpa
ResponderBorrarVengo con eso, transformarse quizás
BorrarUf...
ResponderBorrarUf x2
BorrarMaravilloso poema amigo mío.
ResponderBorrarQue bueno te guste!
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