Reflexiones... opus 24 Lo que no digo

 Ilustración: Silvina Lopez

A veces quiero decir todo de una sola vez. Sé que es imposible.

Las palabras se mezclan, se marean, se pelean entre ellas.

En algunas ocasiones digo cosas que no debo; y en otras, ni siquiera sé lo que estoy afirmando.

No obstante, lo que tengo claro es lo que no digo…

 

Cuando el lenguaje no alcanza es el cuerpo el que se expresa:

lo dicen mis manos, mis ojos, mis gestos.

¡Cuántas veces no he podido callar lo que no deseo transmitir!

Sin embargo, lo que tengo claro es lo que no digo…

 

No digo cómo solucionar tu vida si no sé cómo hacerlo con la mía.

No digo que no lloremos, este es un mundo complicado y solo nos quiere ver sonreír,

cada lágrima tiene que estar justificada.

No digo más «de esta agua nunca he de beber».

No hablo de muchas cosas, porque tantas veces digo callando, y callando hago.

Lo que tengo claro es lo que no digo, y eso hoy alcanza y sobra.

 

En fin, tardé dos años en aprender a hablar y muchos más de cuarenta en aprender a callar.

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