BARILOCHE



           BARILOCHE

Otro atardecer en Bariloche.

Las estrellas, esquivas y misteriosas, flotan en el lago. El cielo se desdibuja entre el vaivén del oleaje. Las gaviotas no revelan el secreto: volar o nadar.

La nieve se congela y se derrite al compás de los latidos del arroyo.

El bosque, en su letargo habitual, parece fluctuar entre la vigilia y el sueño. Aún no sé si el tiempo se detuvo en este rincón del mundo o gira más vertiginoso de lo habitual.

Contemplo la imagen invertida de mi ciudad, o acaso el reflejo soy yo; testigo silencioso de un ritual cósmico.

He subido a la montaña tan profundo que puedo ver el paisaje desde lo más alto de mi ser.

Es fácil perderse en sus misterios y fusionarse en cada crepúsculo, encontrar y percibir la magia de lo imposible. El destino no es más que aquel rincón íntimo donde me encaminé. No existe mejor sitio para ser feliz que el que uno elige.

Comentarios

  1. Sos crack!! Te quiero amigo!

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  2. Hermoso Dari. Qué ganas de estar alllí y ser parte de ese crepúsculo. Estás pintando con tus palabras

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