Reflexiones... opus 39 Aceptar el absurdo

¡Cuántos años despilfarrados en búsquedas sin sentido! ¡Cuánto tiempo desaprovechado en creer en las explicaciones de la diosa razón! Siempre que obtuve una respuesta se convirtió inevitablemente en una nueva pregunta; hoy, cada vez que hago la cuenta me da distinto...

Siempre anhelé desentrañar al enigma del absurdo, comprender el propósito de esta vida, intuir por qué estamos aquí. Llegué a la conclusión —más tarde que temprano— de que el tiempo se desvanece en la eternidad de los instantes, en un mundo demasiado grande como para entenderlo. No obstante, aprendí a danzar con el sinsentido, como un personaje efímero en un escenario sin telón, abrazando la paradoja que teje los hilos invisibles de mi existencia.

Aceptar el absurdo se volvió un acto de humildad ante la grandiosa comedia cósmica que nos rodea. Y en medio de este laberinto de extravagancias, encontré en la pasión mi brújula, como la llama que podría iluminar un camino en la negrura. Viví con pasión, de eso no tengo dudas, abracé cada momento con fervor, encontré belleza en la vacilación, pude transformar —en escasos relámpagos— lo efímero en eternidad.

Me obligo a recordar que, aunque navegue sin rumbo aparente, cada latido es en sí mismo una travesía, una exploración de lo humano, de lo divino, de lo imperecedero.

Sé —como todos saben en lo más íntimo— que estoy en un viaje sin sentido, que no me dirijo a ningún lado y que, en realidad, ese «ningún lado» es el destino mismo. Es el reconocimiento de que el camino es la meta. Y así, mientras me sumerjo en las corrientes del tiempo, descubro también que no alcanzamos nada tangible, sino algo más profundo y esencial: la experiencia, el aprendizaje, la conexión con otros seres transitorios que comparten este breve instante de existencia.

Porque, al final, se trata de asumir que solo estamos un rato, un destello fugaz en la inmensidad del Universo; pero en ese breve lapso, tenemos la oportunidad de escribir nuestra historia, de dejar una huella en el tejido del infinito, de encontrar significado en medio de la aparente insignificancia.

Y así, en esta danza del ser y el no ser, sigo buscando la belleza en la paradoja, la pasión en el absurdo, la plenitud en el efímero instante de la vida.

Comentarios

  1. "Belleza en la paradoja, pasión por lo abserdo" definición dificil de aceptar la vida. Eso es tu hermosa poesía, decir tanto en pocas palabras. Genial y siempre profu do

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